El Crash Course Capítulo 9: Brevísima historia del dinero usamericano

En los años treinta estalló una burbuja especulativa alimentada por la Reserva Federal, lo cual dio lugar a numerosas quiebras bancarias y la provisión de dinero disminuyó casi un tercio en tres años. A pesar de que sus estatutos la constituían como prestamista de última instancia, la Reserva Federal no logró impedir un catastrófico colapso bancario.

En 1933, el entonces recién elegido presidente Franklin D. Roosevelt decidió enfrentarse al desplome de la provisión monetaria con medidas drásticas. Para lograrlo, confiscó todo el oro que estaba en manos privadas e inmediatamente devaluó el dólar usamericano. Antes de la confiscación, la onza de oro valía aproximadamente 21 dólares, mientras que después su valor alcanzó los 35. No pasó mucho tiempo antes de que las obligaciones contractuales del gobierno de Usamérica, tales como los bonos pagaderos en oro, fuesen anuladas con el aval de la Corte Suprema. Sirva esto de ejemplo de cómo los gobiernos, en situaciones de emergencia, pueden cambiar las reglas y saltarse sus propias leyes.

Todo el oro confiscado terminó en las bóvedas de seguridad de la Reserva Federal, en el Fondo Monetario Internacional o “en los libros” de la Reserva Federal. En total se intercambiaron 11 mil millones de dólares por 261 millones de onzas del oro nacional. En otras palabras, el control absoluto de la provisión de oro de la nación más poderosa y próspera de la Tierra se entregó a cambio de 11.000 millones de dólares, todos ellos creados de la nada, lo cual dio lugar a una enorme penuria en los depósitos de la Reserva Federal. Por curiosidad, ¿han tratado alguna vez de levantar ladrillos de oro de 32 kilos de peso?

En cualquier caso, para terminar con la zozobra de la Gran Depresión y de la guerra, así como para sentar las bases de una recuperación mundial, en 1944 tuvo lugar una conferencia en Bretton Woods (New Hampshire), a la que asistieron los principales países aliados. En reconocimiento de que Usamérica constituía entonces casi la mitad de la economía mundial, el dólar usamericano fue designado moneda de reserva internacional. Todas las demás monedas tenían tasas fijas de cambio con respecto al dólar, el cual a su vez podía canjearse por oro a 35 dólares la onza.

El sistema de Bretton Woods fue el preludio de un período de prosperidad y rápida recuperación económica, pero tenía un fallo. Ninguna de sus cláusulas impedía que la Reserva Federal usamericana incrementara su provisión de billetes. Como era de esperar, el respaldo en oro de cada dólar disminuyó sin cesar, de tal modo que no había suficiente oro para respaldar todos los dólares emitidos.

Entre tanto, conforme se intensificaba la guerra en Vietnam, Usamérica iba acumulando déficits presupuestarios e inundando el mundo con dólares de papel. Francia, en aquel entonces gobernada por el presidente Charles De Gaulle, empezó a sospechar que Usamérica sería incapaz de cumplir con sus obligaciones de Bretton Woods, las cuales le exigían canjear su exceso de dólares por oro.

Cuando Francia cambió su excedente de dólares por oro, las reservas que el Tesoro usamericano tenía de este metal disminuyeron de forma alarmante. Por último, el presidente Nixon declaró fuerza mayor el 15 de agosto de 1971 y “cerró de un golpe la ventana del oro”, eliminando la convertibilidad del dólar. Esto es lo que suelen hacer los gobiernos en tiempos de guerra y Usamérica siguió dicha tendencia. Pero esta vez el mundo entero se vio afectado, porque la eliminación de la convertibilidad del dólar en oro destruyó las bases del sistema de Bretton Woods.

Sin el respaldo del oro, desaparecieron los límites físicos que hubiesen podido impedir la proliferación desenfrenada de billetes de dólar.

Puesto que ahora sabemos que todos los dólares están respaldados por deuda, ¿qué creen que sucedió con la deuda usamericana una vez que dejó de existir el rigor externo del oro? Tratemos de averiguarlo.

Este gráfico muestra la deuda federal usamericana desde 1959 hasta 2004. Es de señalar que se parece mucho a cualquiera de los gráficos exponenciales que ya hemos estudiado. Pero fíjense que la curva empezó a subir inmediatamente después de que Nixon cerrase de un golpe la ventana del oro, es decir, cuando eliminó el último vestigio de limitación física externa del sistema. Y fíjense también en la enorme celeridad con que la deuda se ha incrementado en los últimos tiempos. Durante los últimos años hemos sido testigos de la mayor y más rápida acumulación de deuda federal de toda nuestra historia, y ello debido en gran medida a un experimento que nunca antes se había puesto en práctica desde el nacimiento de este país. Me refiero a la implicación en dos guerras exteriores y al recorte de los impuestos, ambas cosas al mismo tiempo.

Esta rapidísima acumulación de deuda no es ningún proceso misterioso, sino más bien una consecuencia totalmente previsible de haber cerrado de un golpe la ventana del oro. ¿Cuánto tiempo podremos aguantar así? Por desgracia, no existe una respuesta convincente, aparte de ésta: “tanto como nos lo permitan los extranjeros”.

Una segunda consecuencia, previsible y relacionada, tiene que ver con la cantidad total de masa monetaria en circulación. Recuerden, todo el dinero empieza a existir cuando lo prestan, de forma que la curva de la deuda federal debería poder indicarles la tendencia de la curva del dinero usamericano entre los años 1959 y 2007, representada en el siguiente gráfico. Lo primero que hemos de señalar es que este país necesitó más de 300 años, desde la llegada del primero de los colonizadores de Nueva Inglaterra hasta 1973, para generar nuestro primer billón de dólares de masa monetaria. Debo aclarar que, en español, un billón es un millón de millones, es decir, la unidad seguida de doce ceros (1.000.000.000.000).

Todas las carreteras, los puentes, los mercados de cada rincón de cada pueblo, los barcos y los edificios, desde la primera colonia hasta 1973, sólo necesitaron un billón de dólares de masa monetaria.

¿Cuánto tiempo necesitó nuestro más reciente billón de dólares? Fue creado de la nada durante los últimos cuatro meses y medio. Y ahora les pregunto: “¿Qué pasará cuando nuestra nación cree de la nada un billón de dólares cada cuatro semanas? ¿Y cada cuatro días? ¿O cada cuatro horas? ¿Y si fuese cada cuatro minutos? ¿A dónde lleva esto, si no es a la hiperinflación y a la destrucción del dólar y, por añadidura, de nuestra nación?”.

Si observamos estos acontecimientos en orden temporal, veremos que la Reserva Federal fue creada en 1913. Sólo veinte años después, en 1933, nuestro país se adentró en una forma de bancarrota y entregó sus existencias colectivas de oro, por imperativo legal, a la Reserva Federal. Once años después de aquello, el dólar usamericano fue elegido moneda de reserva internacional con un respaldo explícito de oro, el cual fue unilateralmente eliminado por el presidente Nixon 27 años más tarde.

En efecto, el actual sistema monetario mundial de monedas sin respaldo alguno sólo tiene 37 años. No fue algo planeado, simplemente surgió a consecuencia de una crisis. El incanjeable dólar usamericano sigue siendo una popular moneda de reserva por pura conveniencia, pero nada implica ni garantiza que siga siéndolo.

Únicamente Usamérica es capaz de utilizar su cada vez más erosionada moneda de reserva para pedir dinero prestado e imprimir billetes de dólar con los cuales financiar sus déficits de la balanza comercial. Sin embargo, conforme el dólar vaya perdiendo su situación privilegiada de moneda de referencia a causa de estos excesos, Usamérica se verá obligado a escoger entre exportar más para pagar las importaciones o seguir incrementando sus deudas de forma exponencial. Si tales acciones hacen que el dólar siga cayendo, otros países se verán tentados de devaluar sus propias monedas para no quedarse atrás y seguir siendo competitivos.

Es evidente que estamos al borde de un período inflacionario, lo cual nos lleva al Capítulo 10, titulado “La inflación”.

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