El Crash Course Capítulo 8: La Reserva Federal

Así que el Departamento del Tesoro, con vistas a obtener fondos, le da al botón de la impresora e imprime bonos del Tesoro, que son la manera con la que el gobierno usamericano pide dinero prestado. Un bono tiene un “valor nominal”, que es la cantidad por la que se vende, y tiene también una tasa de interés que debe pagar al comprador. Eso significa que si alguien compra un bono cuyo valor nominal es de 100 dólares y cuya tasa de interés anual es de 5%, esa persona paga 100 dólares por el bono y, un año después, obtiene 105 dólares.

Los bonos del Tesoro se venden en subastas programadas de antemano de forma regular y puede decirse sin temor al error que la mayoría de tales bonos se venden a grandes bancos, como los de China y Japón en fechas recientes. En la subasta, los bancos compran los bonos y el dinero de dicha compra se ingresa en las arcas del Tesoro, desde donde se desembolsa para financiar los programas gubernamentales.

Les prometí que les revelaría la manera en que nace el dinero, pero todavía no lo he hecho, ¿verdad? Los bonos se compran con dinero que ya existe. El dinero se crea en el siguiente paso, cuando la Reserva Federal compra un bono del Tesoro a un banco.

La Reserva Federal hace lo siguiente: simplemente transfiere al banco una cantidad de dinero equivalente al valor nominal del bono y, a cambio, toma posesión de éste. Se trata de un trueque de bono por dinero.

Pero, ¿de dónde diablos salió ese dinero? Buena pregunta. El dinero salió de la nada, ya que la Reserva Federal crea dinero cuando “compra” esta deuda. El nuevo dinero de la Reserva Federal siempre se cambia por deuda, así que ya lo saben.

¿No me creen? Lo que sigue es una cita textual de una publicación de la Reserva Federal titulada Putting it Simply, que podríamos traducir libremente como Diciendo las cosas claras. La cita es: “Cuando usted o yo firmamos un cheque, nuestra cuenta bancaria debe tener fondos suficientes para cubrirlo, pero cuando la Reserva Federal firma un cheque no existe un depósito bancario del cual sacar el dinero para ese cheque. Cuando la Reserva Federal firma un cheque está creando dinero.”

(silbido de admiración) ¡Eso sí que es tener un poder extraordinario! Mientras que usted o yo tenemos que trabajar para ganar dinero, invertirlo y correr un riesgo para hacerlo crecer, la Reserva Federal simplemente imprime todo lo que le place, cuando lo desea, y luego nos lo presta a través del gobierno usamericano, y además con interés.

Pero como es un hecho histórico probado que más de 3.800 tipos de papel moneda (y también de moneda en metálico) han terminado perdiendo todo su valor debido a una mala administración, ¿les parece insensato afirmar que quizá deberíamos vigilar con sumo cuidado si la Reserva Federal está actuando responsablemente, o no, con nuestra unidad monetaria?

Ahora ya sabemos que existen dos tipos de dinero.

El primero es el crédito bancario, un dinero que sólo empieza a existir una vez prestado, como hemos visto. El crédito bancario es un tipo de dinero cuyo valor es equivalente al de la deuda a él asociada. Esta deuda tiene un interés que debe pagarse.

El segundo tipo de dinero nace de la nada y eso es lo que estamos viendo en estos momentos.

El proceso mediante el cual se crea dinero es tan simple que nadie se lo puede creer, así que no se preocupen si tienen que volver a estudiar varias veces este capítulo. Algunas personas han tenido que asistir cuatro o cinco veces a mi seminario antes de empezar a comprender todas las implicaciones de este concepto.

Por eso, si ya lo han comprendido, felicidades. Pueden sentirse orgullosos, porque no es fácil.

Lo que ya han aprendido nos permite ahora formular dos nuevos conceptos clave de extrema importancia:

El primero de ellos, el Concepto clave N.º 3, es que todos los dólares están respaldados por deuda. En el banco, todo nuevo dinero empieza a existir una vez prestado. En la Reserva Federal, el dinero se crea de la nada y luego se trueca por deuda gubernamental con una tasa de interés. En ambos casos, el dinero está respaldado por deuda. Se trata de una deuda que paga intereses. De este concepto clave podemos deducir una trascendente afirmación, a saber, “es ineludible que cada año se preste dinero nuevo, el cual sólo empieza a existir después del préstamo, para cubrir los pagos de los intereses de todas las deudas acumuladas”.

Si elaboramos un poco esta afirmación, veremos que, año tras año, toda la deuda acumulada aumentará al menos en la tasa de interés que conlleva dicha deuda. Esto quiere decir que, cada año, la deuda debe crecer a una tasa determinada. Dado que nuestro sistema monetario, basado en la deuda, crece continuamente a una tasa determinada, se trata de un modelo de sistema exponencial. De lo cual se puede deducir que la cantidad de deuda acumulada por el sistema siempre será superior a la cantidad de dinero existente.

Por mi parte, no voy a juzgar este sistema ni a decir si es bueno o malo. Sencillamente, es lo que es. Sin embargo, si ustedes comprenden cómo funciona, estarán en mejor situación para comprender que el futuro potencial que le espera a nuestra economía no es ilimitado, sino que depende de las reglas inherentes al sistema.

Lo cual nos conduce al Concepto clave N.º 4, según el cual el crecimiento perpetuo es un requisito del sistema bancario moderno. De hecho, de él podemos deducir una regla: Cada año se deberán conceder nuevos créditos (préstamos) por una cantidad por lo menos igual a la de los pagos por intereses acumulados dicho año. Sin un aumento continuo de la provisión de dinero, las deudas acumuladas no podrían pagarse, aumentaría la morosidad y, posiblemente, el sistema se vendría abajo. La morosidad es el talón de Aquiles de un sistema monetario basado en la deuda, cuyo funcionamiento ya explicamos en el ejemplo bancario del capítulo anterior. Por eso, todas las fuerzas institucionales y políticas de nuestra sociedad deben evitar tal desenlace.

El sistema bancario está obligado a crecer de forma continua, no porque eso sea bueno o malo, sino simplemente porque es así como está diseñado. Es algo inherente al sistema, de la misma manera que la gasolina es inherente al motor de mi coche. Personalmente, me encantaría que mi coche pudiese funcionar con agua, pero no hay nada que hacer, porque no lo diseñaron así.

Si comprendemos la necesidad de un crecimiento continuo estaremos mejor preparados para tomar decisiones informadas sobre qué puede pasar en el futuro y qué deberemos hacer para aumentar nuestras posibilidades de éxito.

Desde un punto de vista existencial, podríamos también preguntarnos cuál es la viabilidad a largo plazo de un sistema que debe crecer exponencialmente mientras que, al mismo tiempo, existe en un planeta esférico, es decir, limitado. La cuestión clave que esto plantea es la siguiente: “¿Es posible modificar nuestro actual sistema monetario para que sea estable, justo y útil cuando no crece?”

Así que estamos ante la siguiente disyuntiva: ¿Qué pasa cuando un artificioso sistema monetario, creado por el ser humano, que está obligado a crecer porque lo diseñaron así, se topa con los límites físicos de un planeta esférico?

Otra de mis creencias es que durante mi vida adulta seré testigo de la colisión entre un sistema de crecimiento infinito y un planeta de límites finitos, y mucho me temo que esa colisión ya se ha iniciado. Siento una enorme curiosidad por ver cómo terminará todo esto.

Se trata de algo de proporciones gigantescas, de algo más aterrador que interesante. Bueno, si ustedes quieren que el futuro sea como el pasado, estoy de acuerdo en que parece aterrador. Pero si su visión del futuro es más flexible, entonces tienen la oportunidad de obtener el máximo posible de lo que ese futuro nos ofrezca. Los tiempos que nos ha tocado vivir son maravillosos, estimulantes y sin parangón alguno. Por mi parte, me encanta estar viviendo aquí y ahora, con ustedes.

En el próximo capítulo nos ocuparemos de añadir contexto a nuestro sistema monetario. En él aprenderán que nuestro sistema monetario puede estudiarse desde dos perspectivas distintas, bien como una obra maestra de sofisticada evolución o bien como un breve experimento histórico que todavía no ha cumplido los 37 años. Los espero en el Capítulo 9, titulado “Brevísima historia del dinero usamericano”.

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