El Crash Course Capítulo 6: ¿Qué es el dinero?

Nos bastará con abrir cualquier libro de texto para saber que el dinero debe tener tres características. La primera es que debe ser una reserva de valor. Tanto el oro como la plata cumplieron perfectamente esa función, ya que eran escasos, su extracción en las minas necesitaba mucha energía humana y no se corroían ni deterioraban. Por el contrario, el dólar usamericano no cesa de perder valor con el tiempo, lo cual penaliza a quienes ahorran e impone la necesidad de especular o invertir.

Una segunda característica es que el dinero, como medio de intercambio, necesita que la población lo acepte de intermediario en todas sus transacciones económicas. Y la tercera característica es que el dinero debe ser una unidad de medida, es decir, ha de ser divisible y cada unidad ha de ser equivalente a las demás. La “unidad de medida” usamericana es el dólar. Los diamantes tienen mucho valor, pero no sirven como “dinero”, ya que no son perfectamente equivalentes entre sí y su división les hace perder valor. Por eso, los diamantes no son una buena “unidad de medida”.

Bla, bla, bla… pero, entonces, ¿qué es de verdad el dinero? La definición que a mí me gusta es muy sencilla:

El dinero es una retribución a cambio de un trabajo humano.

Con muy escasas excepciones, prácticamente todo lo que podemos comprar con nuestro dinero requiere de trabajo humano. He dicho que se trata de una retribución, no de una reserva, y ello porque el trabajo humano en cuestión podría haber tenido lugar en el pasado o quizá todavía no haya sido realizado.

El concepto de dinero como retribución a cambio de un trabajo humano es importante y más tarde lo iremos desarrollando, especialmente cuando lleguemos al concepto de deuda

Tal como dijimos en una imagen anterior, literalmente cualquier cosa puede ser considerada dinero, es decir, vacas, pan, conchas, tabaco, etc. Sin embargo, el dólar usamericano, al igual que todas las monedas modernas, es un ejemplo de dinero denominado fiat. Fiat es una palabra latina que significa “hagamos que así sea”, y si el dinero fiat posee un valor es porque un gobierno decreta que así sea. Su valor es, por lo tanto, enteramente imaginario.

Lo cual nos lleva a una pregunta crucial: ¿Que es exactamente un dólar usamericano?

En otros tiempos, todo dólar usamericano estaba respaldado por una determinada cantidad de plata u oro de valor intrínseco. En este ejemplo, podemos ver que el dólar portaba el nombre del Tesoro usamericano y que estaba respaldado por una cantidad determinada de plata, pagadera al portador a la vista, es decir, bastaba con sólo presentarlo.

Por supuesto, eso era en los años treinta del pasado siglo, pero aquellos días se fueron para no volver. Los dólares actuales son una deuda de la Reserva Federal, entidad privada a la que se ha encomendado que gestione la provisión de dinero usamericano. Esta función le fue concedida en 1913 mediante una ley conocida como Federal Reserve Act.

Es de señalar que los dólares modernos carecen de cualquier indicación de que el portador pueda cambiarlos por algo. Eso se debe a que ahora ya no están respaldados por nada que sea tangible. En vez de ello, el “valor” del dólar se basa en un juego de lenguaje: en el hecho de que es ilegal rechazar dólares en pago de algo y de que son la única forma aceptable para pagar impuestos.

La provisión de dinero de una nación necesita una gestión muy cuidadosa, pues de no ser así la inflación podría destruir la unidad monetaria De hecho, existen más de 3800 ejemplos de monedas en papel que existieron en el pasado y que ya no existen. Muchos de esos ejemplos son billetes usamericanos, que hoy tienen valor como objeto de colección, pero carecen de cualquier valor monetario. No resulta difícil mostrar ejemplos maravillosos, pero ya no funcionales, de billetes procedentes de Argentina, Bolivia, Colombia y de centenares de otros países.

¿De qué manera la hiperinflación destruye una moneda?

Hay un ejemplo relativamente reciente que sucedió en Yugoslavia entre los años 1988 y 1995. Antes de 1990, el dinar yugoslavo poseía un valor mensurable: era posible comprar cosas con él. Sin embargo, a lo largo de los años ochenta, el gobierno yugoslavo mantuvo un déficit persistente en su balanza de pagos, que compensó imprimiendo papel moneda. A principios de los noventa, el gobierno había agotado sus propias reservas de divisas fuertes y empezó a saquear las cuentas privadas de sus ciudadanos. Esto hizo que fuese necesario imprimir billetes de una denominación cada vez mayor, lo cual culminó en este ejemplo asombroso de un billete de 500.000 millones de dinares. La inflación en Yugoslavia llegó a ser del 37 % al día. Lo cual significa que los precios se duplicaban cada 48 horas, más o menos.

Trataré de concretar la idea. Supongamos que el 1 de enero de 2007 usted tenía un centavo de dólar y con él podía comprar algo. A razón de una inflación diaria del 37%, el 3 de abril de 2007 hubiese usted necesitado un billete de mil millones de dólares para comprar la misma cosa. Por el contrario, si el 1 de enero usted hubiese poseído mil millones de dólares guardados en una maleta, el 3 de abril sólo habría podido comprar algo por valor de un centavo.

Está claro que si hubiese tratado de ahorrar durante aquel período lo habría perdido todo, lo cual quiere decir que los países cuyo dinero es inflacionario penalizan a quienes ahorran. A la inversa, los países cuyo dinero es inflacionario fomentan el gasto y exigen que el dinero se invierta o se especule con él, para al menos tener la posibilidad de que su valor aumente en la misma proporción que la inflación. Por supuesto, invertir y especular implica riesgos, por lo que es lícito afirmar que los sistemas con dinero inflacionario obligan a sus ciudadanos a que arriesguen sus ahorros.

Vale la pena que reflexionemos sobre esto que acabo de decir: obligan a sus ciudadanos a que arriesguen sus ahorros.

Pero como la experiencia muestra que la mala administración de las monedas es algo muy frecuente, además de reflexionar sobre lo que acabo de decir es todavía más importante que vigilemos a los administradores de nuestro dinero para asegurarnos de que no están actuando de manera irresponsable al crear demasiado dinero de la nada, con lo cual destruyen nuestros ahorros, nuestra cultura y las instituciones, a causa de la inflación.

¡Un momento! ¿He dicho que nuestros administradores crean dinero de la nada?

Pues sí. Eso es lo que he dicho.

Se trata de un proceso tan importante para su futuro, mi futuro, nuestro futuro, que dedicaremos los dos próximos capítulos a aprender cómo se crea el dinero.

Si están listos, pasen al siguiente capítulo.

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