El Crash Course Capítulo 5: Crecimiento frente a prosperidad

El crecimiento es bueno, ¿no? Todo el mundo desea que la economía crezca, ¿no es verdad? Pero, ¿por qué? Pues porque si una economía crece eso significa que estamos prosperando. El crecimiento ofrece oportunidades y a todos nos gustan las oportunidades. A mí, al menos, me gustan. Y ésa es la tendencia general en nuestros días.

Por eso, mucha gente está convencida de que crecimiento equivale a prosperidad.

Pero, ¿acaso es verdad? ¿Y si no lo fuese?

Si uno lo piensa con detenimiento, las cosas crecen como consecuencia del exceso de algo. Por ejemplo, nuestro cuerpo sólo crece si le aportamos un exceso de alimentos. Si las calorías que ingerimos equivaliesen a las calorías que quemamos, nuestro cuerpo no aumentaría de peso, pero tampoco lo perdería. Un estanque sólo aumentará de nivel si le llega más agua que la que pierde.

Por eso, puede decirse que todo crecimiento depende del exceso de algo.

De manera similar, la prosperidad depende del exceso de algo. Veamos otro ejemplo. Imagínese que su familia consta de cuatro miembros y que su salario es de 40.000 dólares al año, con los cuales les alcanza justo para vivir, es decir, cuando llega el último día del año a su familia no le queda ni un solo dólar. Pero, de repente, a usted le suben el sueldo un 10%, es decir, 4000 dólares, y entonces su familia se ve ante la disyuntiva de escoger entre tener un nuevo hijo, es decir, crecer, o gozar de una mayor prosperidad utilizando los 4000 dólares para gastar un poco más por persona. Lo que no podrá hacer es ambas cosas a la vez. En este ejemplo, el exceso de dinero sólo le permite hacer una cosa de dos, así que deberá escoger: ¿hará que su familia crezca con un nuevo hijo o aumentará su prosperidad? Y lo que es verdad para una familia de cuatro miembros lo es también para un pueblo, un Estado, un país y, claro, para todo el mundo.

De este ejemplo podemos deducir un concepto muy sencillo pero fundamental, y es que crecimiento no equivale de ninguna manera a prosperidad. Lo que estuvo ocurriendo durante los últimos siglos nos convenció de que ambos conceptos estaban vinculados, ya que hasta hace muy poco siempre hubo suficiente exceso de energía como para que pudiésemos disfrutar a la vez de crecimiento y de prosperidad.

Es decir, nunca tuvimos que elegir entre ambas cosas.

El economista Malcolm Slesser, del Resource Use Institute of Edinburgh, en Escocia, ha calculado que más de la mitad de la energía existente en el mundo se utiliza hoy en día simplemente para crecer.

Lo cual nos plantea la siguiente pregunta: ¿Que ocurrirá cuando lo que se utilice simplemente para crecer ya no sea “más de la mitad”, sino el 100 % de nuestro exceso de dinero o energía? Pues sucederá que la prosperidad se estancará.

¿Y que ocurrirá si el exceso no alcanza ni siquiera para crecer? Bueno, cuando llegue ese momento conoceremos lo que es un crecimiento negativo y una prosperidad negativa, es decir, un decrecimiento y un aumento de la pobreza, lo cual no es de ninguna manera el futuro que deseo.

Por eso, el mayor desafío al que nos enfrentamos hoy es el de establecer cómo queremos utilizar el exceso de dinero o de energía de que disponemos para poder salir adelante. Por mi parte, deseo que continúen los avances en eficiencia energética, tecnología médica y todo lo que una sociedad moderna puede ofrecer. Y eso es lo que estamos poniendo en peligro si nos permitimos hacer lo fácil, es decir, simplemente seguir creciendo, en vez de hacer lo correcto, que es utilizar nuestro exceso de dinero y energía para preparar un futuro más próspero.

De manera que ya lo sabemos: El concepto clave N.º 2 del Crash Course es que crecimiento no equivale a prosperidad.

Y ahora que ya hemos descrito los dos conceptos clave, estamos listos para explorar en el próximo capítulo eso que solemos llamar “dinero”.

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