El Crash Course Capítulo 12: La deuda

Pero antes necesitamos aprender unas cuantas definiciones. Una deuda financiera es la obligación contractual de devolver una cantidad específica de dinero en un momento dado del futuro. El concepto de deuda está perfectamente caracterizado en el Derecho, de tal manera que podemos decir que una deuda es un contrato legal mediante el cual se entrega hoy dinero a condición de que se devuelva en el futuro… con intereses, claro.

Las deudas pueden adoptar muchas formas. Las hipotecas y los préstamos para comprar un coche se denominan “deudas garantizadas”, porque siempre existe un bien recuperable ligado a la deuda. Las deudas de las tarjetas de crédito se denominan “deudas no garantizadas”, ya que no existe ningún bien recuperable ligado a dicha deuda en caso de omisión del pago debido.

Para los ciudadanos ordinarios sólo hay dos maneras de cancelar una deuda. Pagarla por completo o no pagarla, en cuyo caso se incurre en mora. Si las personas poseyesen una prensa de dinero, como es el caso del gobierno, tendrían una tercera opción: imprimir dinero para pagar la deuda. Este método es un impuesto disfrazado, ya que elimina artificialmente valor de todo el dinero existente y transfiere valor a los acreedores. En lo personal, lo considero como una forma de morosidad, que castiga preferencialmente a quienes ahorran y a los más indefensos frente al impacto de la inflación.

En abril de 2008 las obligaciones de la deuda pura del gobierno usamericano alcanzaban los 9 billones (9.000.000.000.000), 444 millardos (444.000.000.000) de dólares. Esto es sólo la deuda. Una vez que se añaden los pasivos del gobierno, en especial el Medicare y la Seguridad Social, la cifra se multiplica entre 5 y 8 veces. En el próximo capítulo analizaremos los pasivos, de manera que por el momento los dejo de lado. Ahora nos centraremos simplemente en la deuda; nos bastará con saber que la deuda es sólo una parte de la historia.

Bien. A continuación veamos este gráfico de la deuda total de Usamérica, es decir la suma de las deudas federal, estatal, municipal, corporativa y privada, representada por la línea roja, en comparación con la renta nacional total, representada por la línea amarilla. La deuda total usamericana actual asciende a más de 48 billones (48.000.000.000.000) de dólares. Vale la pena recordar que se trata de 48 fajos de billetes de 1000 dólares, cada uno de los cuales mide 108 km.

Si ajustamos esos niveles de deuda a la población y a la inflación a lo largo del tiempo para poder comparar cosas iguales, veremos que en 1952 la deuda total equivalente por persona era de 76.000 dólares, mientras que hoy es de 183.000. Una deuda de 183.000 dólares per cápita significa que hoy en día la media por familia de cuatro personas en Usamérica alcanza los 732.000 dólares de deuda. Esta es una manera muy útil de enfocar la deuda, puesto que no importa si quien la debe es una agencia gubernamental, una corporación o un individuo, se trata de deudas de nuestro país y es la ciudadanía quien reembolsa todas ellas. Por eso, el estudio de las deudas per cápita o por grupo unifamiliar ofrece un cuadro real de la situación.

¿Pueden las deudas seguir creciendo más rápidamente que los salarios necesarios para devolverlas? No, de ninguna manera. En algún lugar de la ecuación existe un límite matemático.

¿Estoy acaso diciendo que todas las deudas son “malas”? No, de ninguna manera. Ha llegado el momento de ofrecer una nueva definición. La denominada deuda de inversión permite que ésta se pague por sí sola. Un ejemplo sería la típica beca de estudios que ofrece la oportunidad de obtener en el futuro un mejor salario. Otra sería el préstamo que se pide para aumentar el número de mesas de un exitoso restaurante. En la jerga de los banqueros esos ejemplos se denominan “deudas que se pagan por sí solas”, porque esos préstamos aumentan las ganancias necesarias para la devolución de la deuda. ¿Y qué decir de los préstamos cuyo fin es el consumo, como son los que se toman para comprar un coche más lujoso o para ir de vacaciones o para fabricar más armamento? Esos préstamos se denominan “deudas que no se pagan por sí solas”, debido a que no generan ninguna ganancia futura. Así que NO TODAS las deudas son malas, únicamente lo son las improductivas.

Durante los últimos 5 años la deuda usamericana ha crecido en más de 16 billones y la mayor parte de ella pertenece a la categoría de deudas que no se pagan por sí solas. Lo cual tiene profundas implicaciones para el futuro, porque los préstamos que no se pagan por sí solos no generan liquidez y la renta nacional ordinaria futura deberá utilizarse para pagar el consumo de hoy en día. Esto significa que habrá menos liquidez para gastos discrecionales en el futuro.

Entonces, ¿qué es realmente una deuda? Una deuda consiste en obtener dinero ajeno para gastarlo hoy. Puede ser para comprar un coche mejor y poder disfrutarlo hoy mismo. Pero, en el futuro, los montos que deberemos dedicar a reembolsar esa deuda no podremos utilizarlos para comprar otras cosas o para ahorrar. De manera que podemos decir que una deuda representa el consumo del futuro, pero disfrutado en el presente. Siempre que sea yo quien decida endeudarme y pagar personalmente dicha deuda el problema será únicamente mío.

No obstante, si consideramos que nuestros niveles actuales de deuda exigirán el esfuerzo de futuras generaciones para devolverla, entramos de lleno en los aspectos morales de esta historia. ¿Es realmente justo que una generación gaste muy por encima de sus medios y espere que las generaciones posteriores renuncien a su propio consumo para pagar la deuda de quienes las precedieron? Como podemos ver en estos gráficos, esa es precisamente la situación en que vivimos hoy. A menudo me pregunto si mis hijos aceptarán semejante acuerdo. Lo dudo mucho.

En el Capítulo 4 aprendimos que el dinero es una retribución a cambio de un trabajo humano y ahora acabamos de aprender que la deuda es la obligación de pagar con un dinero retribuido en el futuro, de manera que podemos combinar estas dos definiciones para llegar al Concepto Clave N.º 6: La deuda es la obligación de pagar con la retribución que se obtendrá a cambio de un trabajo humano futuro. La deuda es la obligación de pagar con la retribución que se obtendrá a cambio de un trabajo futuro. Cuando lleguemos al capítulo que se ocupa de las personas nacidas inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial y del reto demográfico al que se enfrenta nuestro país recordaremos este importante concepto.

Si los actuales niveles de la deuda se estudian con perspectiva histórica y se comparan con el Producto Interno Bruto (PIB), se observa que no tienen precedente alguno y el gráfico incluso sugiere que estamos viviendo en la mayor burbuja crediticia de todos los tiempos. La deuda crediticia total actual se eleva a más del 340% del Producto Interno Bruto (PIB). Tal como podemos ver en este gráfico, la última vez que la deuda tuvo un parecido, aunque sólo remoto, con los niveles actuales fue en los años treinta, lo cual es ya en sí mismo una explicación. Las laxas políticas crediticias del gobierno federal dieron lugar a los “locos años veinte”, que se vieron seguidos de inmediato por una burbuja crediticia, la cual provocó once años de contracción económica y penurias, todo ello comúnmente denominado Gran Depresión. Nótese que la curva que representa la relación entre la deuda y el PIB no empezó a subir hasta después de 1929. ¿Cuál es la explicación? ¿Acaso hubo más préstamos? No, la curva del gráfico empieza a subir en 1929 porque las deudas permanecían, mientras que la economía se iba hundiendo, lo cual dio lugar a ese pico.

Fuera de la anomalía de la Gran Depresión, nuestro país ha mantenido siempre una deuda inferior al 200% de nuestro PIB. Fue sólo a partir de mediados de los años ochenta cuando esa relación dejó de respetarse, lo cual nos permite afirmar que nuestra experiencia nacional con tales niveles de deuda es un fenómeno históricamente corto, de sólo veintitrés años. ESTE gráfico, más que ningún otro, me ha llevado a concluir que los próximos veinte años van a ser totalmente distintos de los últimos veinte. No alcanzo a ver de qué manera podríamos evitarlo si observamos la curva rodeada de la elipse de color rojo.

Sobre la base de la curva de este gráfico, puede afirmarse que la totalidad de nuestro universo financiero ha emitido una hipótesis sustancial y colectiva con respecto al futuro. Puesto que una deuda es la obligación de pagar con un dinero que se espera ganar en el futuro, cada expansión incremental del nivel de la deuda da por supuesto que el futuro será mejor que el presente.

Se trata de una suposición totalmente descabellada. Y me estoy refiriendo a la suposición de que el futuro será mejor que el presente. Explicaré por qué:

Una deuda se paga siempre en el futuro y los préstamos se otorgan con la suposición de que serán devueltos junto con los intereses devengados. Si este año se otorgan más créditos que el anterior, eso significa que se espera, que se supone, que en el futuro existirá la capacidad de devolver esos préstamos. Y dado que nuestros niveles de deuda superan hoy en día el 340% de nuestro PIB, se da por supuesto que nuestro futuro PIB será superior al actual. Inmensamente más elevado. Se venderán más coches, se consumirán más recursos, se ganará más dinero, se construirán más casas… y todo ello será muy superior a hoy en día, únicamente para tener la posibilidad de devolver los préstamos QUE YA NOS HEMOS GASTADO. Pero vemos que cada trimestre que va pasando nos metemos en más deudas a una velocidad cinco o seis veces superior al crecimiento de nuestra economía. Incluso si somos muy optimistas con respecto al crecimiento futuro, dicha trayectoria es insostenible.

Nuestros bancos, nuestros fondos de pensión, nuestra estructura gubernamental y todo lo que está ligado a una continua expansión de la deuda impiden ese crecimiento perpetuo. De manera que podemos ya formular el Concepto clave N.º 7 del Crash Course.

Nuestros mercados de la deuda dan por supuesto que el futuro será (mucho) mejor que el presente.

Pero ¿qué sucederá si eso no es verdad? ¿Qué pasará si en el futuro no podemos pagar todas esas deudas? Bueno, se puede decir que si eso sucediera se llegaría a un mismo resultado pero de dos maneras diferentes. Ese resultado único es que las deudas deberán disminuir, mientras que las dos maneras diferentes de llegar al resultado son la mora en los pagos o la inflación. El concepto legal de mora es fácil de explicar: las deudas no se pagan, con lo cual los deudores se convierten en morosos, y los acreedores de tales deudas impagadas no reciben el dinero que se les debe. El sistema, pues, estalla. Los pasivos disminuyen. ¿Qué pasa si el futuro no es lo bastante mejor para pagar las deudas? Las moras son simplemente una manera de no pagarlas.

En cambio la inflación es algo más confuso, así que veamos un ejemplo: supongamos que usted vende su casa a alguien y acepta que el comprador le firme un pagaré por valor de 500.000 dólares, el cual deberá abonarle en un único plazo de 650.000 dólares al cabo de 10 años. Bien, pero ¿acaso esos 650.000 dólares, incluso si el comprador se los llega a pagar en el momento pactado, serán suficientes para que usted, teóricamente, pudiese comprar la misma casa? Es verdad que a usted le han pagado, pero la obligación que usted aceptó de su deudor para que éste le pagase con un dinero futuro ha quedado muy reducida por la inflación. En el caso de que su deudor escoja la mora, su dinero sigue teniendo un valor, pero el problema es que a usted no se lo devuelven. En el caso de que se llegue al resultado a través de la inflación, a usted le pagan, pero difícilmente podrá comprar algo con ese dinero. En ambos casos su futuro fue peor que su presente y el impacto es casi el mismo, aunque las maneras de llegar a él son muy distintas.

Así que deberá usted hacerse las siguientes preguntas: ¿Se ha metido en demasiadas deudas que deberá devolver en el futuro? Y si es así, ¿qué escogerá, incurrir en mora o enfrentarse a la inflación? Las decisiones que deberá tomar en su vida futura serán muy distintas y dependerán de si su respuesta a la primera pregunta es “SÍ” o es “NO” y de si su respuesta a la segunda pregunta es “mora” o es “inflación”. Así que vale la pena que se lo piense bien.

Veamos ahora lo que acabamos de aprender:

  1. Concepto Clave N.º 6: La deuda es la obligación de pagar con la retribución que se obtendrá a cambio de un trabajo humano futuro.
  2. Nunca antes ha sido tan alta la deuda per cápita de este país. En este país nos hemos metido en un atasco sin precedentes.
  3. Durante los últimos cinco años la deuda se ha incrementado en 16 billones de dólares y prácticamente todo ese dinero fue para el consumo. De ello se deduce que el futuro consumo deberá reducirse enormemente o bien entraremos en un período de destrucción de la deuda, ya sea por mora o por inflación.
  4. Y, por último, el Concepto Clave N.º 7: Nuestros mercados de la deuda dan por supuesto que el futuro será mucho mejor que el presente.

Este último punto incide en dos áreas fundamentales, que serán objeto de futuros capítulos del Crash Course.

Nuestro sistema económico y, por extensión, nuestro tren de vida, se basa en la deuda, y la deuda se basa en la suposición de que el futuro será siempre mejor que el pasado. Por lo tanto, es vital que estudiemos detenidamente esta suposición, porque si es falsa también lo serán otras cosas que ahora damos por descontadas. Los espero en el Capítulo 13, “La incapacidad nacional para el ahorro”.

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